El café de especialidad en Centroamérica está viviendo una evolución en la que la calidad gana peso frente a la producción basada exclusivamente en volumen. La selección varietal, el control del procesamiento, la trazabilidad y el trabajo preciso en finca están permitiendo a productores de Nicaragua y El Salvador construir perfiles diferenciados y competir en los segmentos de mayor valor. La Revista Fórum Café Nº105 analiza este cambio a través de dos cafés especialmente representativos: Los Alpes, en Nicaragua, y La Esperanza, en El Salvador.
Café de especialidad en Centroamérica: una apuesta por la diferenciación
Centroamérica reúne algunos de los territorios cafeteros más reconocidos del mundo, pero sus países productores parten de realidades muy diferentes. Según las previsiones recogidas en la Nº105 y los datos de producción del USDA Foreign Agricultural Service, Honduras mantiene una escala productiva superior, mientras que Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, El Salvador y Panamá cuentan con volúmenes más reducidos.
Para estos orígenes, competir únicamente por cantidad resulta difícil, por lo que una parte del sector está orientando su estrategia hacia cafés de mayor calidad y mayor diferenciación. Los datos de producción y comercio del café pueden consultarse en la base Production, Supply and Distribution Online (PS&D) del USDA, utilizada como referencia para el análisis de los mercados agrícolas internacionales.
En este contexto, el café de especialidad en Centroamérica encuentra nuevas vías para generar valor. Los lotes trazables, la separación por finca o parcela, la selección de variedades y los procesos experimentales forman parte de una manera cada vez más precisa de trabajar el café desde el origen. El objetivo no es únicamente obtener una puntuación elevada en una competición, sino conseguir que las características del territorio, la variedad y el proceso puedan expresarse de forma reconocible en la taza.
Los resultados de las competiciones de calidad de 2026 ofrecen una fotografía especialmente interesante de esta evolución. Hasta el cierre de la edición Nº105, dos lotes se situaban en la parte más alta de la clasificación regional: Los Alpes, de Nicaragua, y La Esperanza, de El Salvador. Ambos proceden de zonas con una larga tradición cafetalera, pero también de productores que han convertido la selección varietal, el control del proceso y el trabajo en finca en elementos centrales de su propuesta.
Los Alpes: un Geisha natural desde Dipilto
En Nicaragua, uno de los ejemplos más destacados del café de especialidad en Centroamérica se encuentra en Dipilto, Nueva Segovia. Allí se localiza la finca Los Alpes, vinculada a la familia Valladarez y al trabajo de Olman Valladarez Acevedo, cuyo lote obtuvo 92,00 puntos y el primer puesto de la categoría Natural & Honey en la edición 2026 de la Cup of Excellence de Nicaragua.
Los resultados oficiales de la Alliance for Coffee Excellence para Nicaragua 2026 confirman que Los Alpes fue el lote mejor puntuado de la categoría Natural & Honey, con un Geisha procesado mediante método natural y producido en Dipilto. La ficha oficial del lote también recoge su cultivo a 1.575 metros de altitud y la puntuación de 92,00 puntos.
El lote ganador corresponde a un Geisha cultivado a 1.575 metros de altitud y procesado mediante método natural. Su perfil en taza destaca por una marcada expresión floral y una acidez viva y precisa, con referencias a la uva, los cítricos y la fruta de hueso. En otros lotes de la misma finca y perfil varietal aparecen también notas de papaya, mango, fruta de la pasión, fresa, miel, chocolate con leche y té.
El resultado es una taza caracterizada por el dulzor, la limpieza y el equilibrio. Más allá de la variedad Geisha y de las características de Dipilto, el café refleja una metodología de trabajo en la que la selección de la cereza, la recolección manual en el punto óptimo de maduración y el control del procesamiento y del secado adquieren un papel determinante.
La finca y el proceso como parte de la calidad
La historia de Los Alpes está estrechamente relacionada con la trayectoria cafetalera de la familia Valladarez. Olman Valladarez Acevedo acumula más de 24 años de experiencia en la actividad y ha desarrollado un trabajo basado en una selección rigurosa de la materia prima y en un control preciso de las diferentes etapas posteriores a la cosecha. Este enfoque explica parte de la consistencia que ha permitido a la finca destacar en concursos de calidad.
El caso de Nueva Segovia resulta especialmente significativo porque Dipilto se ha consolidado como una de las zonas más reconocidas del café nicaragüense de especialidad. La combinación de altitud, tradición productiva y especialización de las fincas ha favorecido la aparición de cafés capaces de situarse en los segmentos más exigentes del mercado.
La evolución también puede observarse en los concursos. En la edición nicaragüense 2026 de la Copa de la Excelencia fueron reconocidos 29 cafés procedentes de 160 lotes, distribuidos entre las categorías Washed y Natural & Honey. El primer puesto de la categoría Washed correspondió a El Cambalache, un Geisha lavado producido por Abner Samuel Zavala en Dipilto, con 91,44 puntos. Estos resultados también aparecen en la clasificación oficial de Nicaragua 2026 de la Alliance for Coffee Excellence.
Estos resultados muestran que la apuesta por el café de especialidad en Centroamérica no depende de un único lote. En Nicaragua existe una producción mayoritariamente de café Arábica, tradicionalmente cultivado bajo sombra, dentro de la cual una parte creciente de la oferta se orienta hacia lotes de mayor calidad. Los concursos funcionan así como escaparate, pero también como un filtro técnico para esta evolución.
La Esperanza: Bernardina Honey desde Apaneca-Ilamatepec
El Salvador ofrece otra perspectiva de esta transformación. En la finca La Esperanza, perteneciente a la familia Pacas, un lote de Bernardina consiguió el primer puesto de la categoría Washed + Honey de la Taza de la Excelencia de El Salvador 2026, con 91,95 puntos.
La finca se encuentra en el cantón El Porvenir, municipio de Chalchuapa, en el departamento de Santa Ana, dentro de la cordillera Apaneca-Ilamatepec. La familia Pacas trabaja allí desde noviembre de 2010 y en 2012 inició un amplio proceso de renovación de la plantación. En ese momento se incorporaron distintas variedades, entre ellas Pacas, Red Bourbon, Orange Bourbon, Pacamara, Kenya, Mokka, Bernardina y Heirloom.
Esta diversidad varietal forma parte de la identidad de la finca. La Esperanza se encuentra además en un entorno caracterizado por suelos volcánicos y fértiles, con cafetos cultivados bajo la sombra de ingas y árboles de montaña. La cosecha se desarrolla entre octubre y marzo y la recolección se realiza manualmente cuando los frutos alcanzan la madurez adecuada.
Bernardina: una variedad con una historia singular
Uno de los aspectos más interesantes de La Esperanza es precisamente la variedad Bernardina. La familia Pacas no conoce con exactitud cómo llegaron estos cafetos a la finca que adquirió, pero sí ha destacado el papel de los primeros árboles identificados por Ruperto Bernardino Merche, mandador de la finca.
Durante años, la familia ha trabajado en la observación y selección de esta variedad para conocer y expresar mejor su potencial. La Bernardina no estaba clasificada ni era conocida internacionalmente hasta que los Pacas recurrieron a una universidad europea especializada para realizar un análisis genético de su café.
Su comportamiento en taza es uno de los principales argumentos de su singularidad. La Bernardina presenta un perfil dulce y frutal, asociado a notas de durazno, papaya, mango, caramelo e higo seco. El resultado es una taza limpia, de dulzura envolvente y buena complejidad aromática. En el lote ganador, el proceso honey contribuye además a reforzar la sensación de dulzor y profundidad.
Este ejemplo demuestra cómo la combinación entre variedad, proceso y precisión en origen puede convertirse en una herramienta de diferenciación. La identidad de un café no depende únicamente de dónde se cultiva, sino también de las decisiones que se toman en la finca para seleccionar, procesar y presentar ese café.
El Salvador: una escena de calidad más diversa
La edición 2026 de la Taza de la Excelencia de El Salvador permite ampliar todavía más esta perspectiva. Además de La Esperanza, otros cafés consiguieron resultados destacados desde diferentes regiones, variedades y métodos de proceso.
Los Morales, de Henri Milton Morales Umaña, obtuvo el segundo mejor resultado global y ganó la categoría Natural con un Geisha producido en Alotepec-Metapán, alcanzando 91,70 puntos. En la categoría Experimental, el primer puesto correspondió a San Andrés, de José Alfredo Recinos Díaz, con un Geisha natural anaeróbico procedente también de Alotepec-Metapán, que obtuvo 90,55 puntos.
La diversidad de estos resultados resulta especialmente relevante para entender el desarrollo del café de especialidad en Centroamérica. La calidad no se presenta bajo una única fórmula. Puede construirse a partir de una variedad concreta, de las condiciones de una finca, de la selección de las cerezas o de un determinado proceso de beneficio.
En este sentido, los resultados de Nicaragua y El Salvador muestran dos caminos diferentes, pero conectados por una misma idea: trabajar con mayor precisión para conseguir cafés capaces de expresar una identidad propia.
Una nueva forma de construir valor en origen
Los Alpes y La Esperanza son dos ejemplos destacados de cómo está evolucionando el café de especialidad en Centroamérica. Sus puntuaciones —92,00 y 91,95 puntos respectivamente— explican parte de su relevancia, pero no cuentan toda la historia. Lo verdaderamente significativo es el trabajo que existe detrás de esos resultados.
En ambos casos encontramos una atención especial a la variedad, una selección cuidadosa del fruto, control del proceso y una voluntad clara de expresar las características del café desde el origen. Son elementos que permiten diferenciar lotes y construir una identidad que va más allá del país productor.
Esta evolución también modifica la manera de entender el valor del café. Cuando un productor puede separar sus lotes por finca o parcela, trabajar variedades concretas, controlar con precisión el procesamiento y mantener una trazabilidad clara, el café deja de competir únicamente por volumen. Pasa a competir por aquello que lo hace reconocible y diferente.
El café de especialidad en Centroamérica se encuentra, por tanto, ante una etapa en la que la calidad puede convertirse en una herramienta de posicionamiento para productores y territorios. Los resultados de Los Alpes y La Esperanza son una muestra esencial de esta transformación: dos cafés distintos, dos variedades y dos procesos que comparten una misma apuesta por el trabajo preciso en origen.
Preguntas frecuentes sobre el café de especialidad en Centroamérica
¿Qué caracteriza al café de especialidad en Centroamérica?
La selección varietal, el control del procesamiento, la trazabilidad, la separación de lotes y el trabajo preciso en finca son algunos de los elementos que están ganando importancia entre productores orientados a cafés de mayor calidad.
¿Qué café ganó la Taza de la Excelencia Nicaragua 2026?
El lote de Los Alpes, producido por Olman Valladarez Acevedo en Dipilto, Nueva Segovia, obtuvo 92,00 puntos y el primer puesto en la categoría Natural & Honey con un Geisha procesado mediante método natural. El resultado puede consultarse en la clasificación oficial de Nicaragua 2026 de Cup of Excellence.
¿Qué variedad de café destacó en La Esperanza?
La finca La Esperanza, de la familia Pacas, ganó la categoría Washed + Honey de la Taza de la Excelencia de El Salvador 2026 con un lote de variedad Bernardina que obtuvo 91,95 puntos.
¿Qué perfil tiene la variedad Bernardina?
La Bernardina presenta un perfil dulce y frutal, con notas asociadas a durazno, papaya, mango, caramelo e higo seco. El lote ganador de La Esperanza incorporó además un proceso honey, que reforzó su dulzor y profundidad.
¿Por qué Nueva Segovia es importante para el café de especialidad?
Dipilto y otras zonas de Nueva Segovia han ganado reconocimiento por la combinación de altitud, tradición productiva y especialización de sus fincas. Los resultados obtenidos en concursos de calidad reflejan esta evolución.
¿Qué importancia tienen los concursos de calidad?
En Nicaragua, los concursos funcionan como escaparate y como filtro técnico para una parte de la producción que busca orientarse hacia cafés de mayor calidad. La Alliance for Coffee Excellence explica que sus competiciones someten los cafés a varias rondas de evaluación a ciegas antes de determinar los lotes ganadores.
El café de especialidad en Centroamérica, en la Revista Fórum Café Nº105
La nueva élite cafetera centroamericana demuestra que detrás de un café excepcional existe mucho más que una puntuación. Variedad, territorio, selección, proceso y conocimiento se combinan para construir perfiles capaces de diferenciarse en taza y en el mercado.
Puedes conocer el artículo completo y descubrir otros contenidos sobre café de origen, calidad, tecnología y tendencias en la Revista Fórum Café Nº105.
Para ampliar la lectura sobre otros orígenes emergentes analizados por Fórum Café, puedes consultar también nuestro artículo sobre Café de Laos.




